El viernes vivimos un momento profundamente emotivo en un lugar que representa nuestra historia y nuestra identidad.

Encarnación atravesó tiempos difíciles y grandes transformaciones. Muchas veces tuvo que comenzar de nuevo, y siempre supo levantarse gracias a la solidaridad, la fuerza y el trabajo de su gente.

Esa misma fuerza nos inspira hoy a construir juntos la ciudad que merecemos.