Prieto desembarcó en la capital con todo su equipo político para respaldar la candidatura de Johanna Ortega, en un intento de proyectar su liderazgo a nivel nacional. El resultado fue adverso: Ortega fue derrotada por Soledad Núñez.

El resultado electoral derriba el relato del “fenómeno nacional” que se buscó instalar por distintos aparatos mediáticos en torno a Prieto. La experiencia en Asunción expone que su liderazgo no logra consolidarse en escenarios fuera de Ciudad del Este.
Más allá del discurso y la exposición mediática, la política se mide en resultados, y la elección en la capital representa un golpe directo a la estrategia de expansión del proyecto político encabezado por Prieto.
La derrota de Johanna Ortega, aun con el respaldo explícito y operativo del equipo de Miguel Prieto, deja una conclusión clara: el peso político de Miguel Prieto sigue siendo local y no nacional.

