La iniciativa alcanzó a niños de diferentes zonas, llevando no solo obsequios sino también un mensaje de cercanía, acompañamiento y valores comunitarios, en una fecha especial para las familias encarnacenas.

Remesowski destacó que se trata de una costumbre que se mantiene en el tiempo, más allá de los contextos políticos, y que forma parte de una forma de estar presente en los barrios, compartiendo momentos simples pero significativos con la gente.

“La ciudad también se construye desde estos gestos, desde el encuentro y la cercanía con las familias”, señaló.

La actividad se desarrolló en un clima familiar y de celebración, reafirmando la importancia de sostener acciones comunitarias que fortalecen el tejido social de Encarnación.