Según declaraciones del ministro de Economía y Finanzas (MEF), Carlos Fernández Valdovinos, la evolución del tipo de cambio no fue un fenómeno aislado ni coyuntural, sino el reflejo directo del mayor dinamismo de la actividad económica, la estabilidad macroeconómica y la confianza de los mercados en el país.

El titular del MEF remarcó que las monedas tienden a fortalecerse cuando la economía emisora muestra crecimiento sostenido y fundamentos sólidos, una condición que Paraguay cumplió ampliamente en 2025 y por eso el guaraní fue la moneda más fuerte de la región.

“La fortaleza de una moneda refleja principalmente el vigor de la economía emisora. No fue sorpresa que en 2025, la economía con el mayor dinamismo de su actividad económica (Paraguay) tuvo la apreciación más significativa de su moneda (Guaraní) respecto al dólar americano”, expresó en su cuenta de X.

Paraguay lideró el crecimiento del producto interno bruto (PIB) en América del Sur durante 2025, con una expansión interanual estimada en 6 %, ubicándose por encima de economías de mayor tamaño relativo.

Argentina registró un crecimiento del 4,5 %, mientras que Perú alcanzó el 2,9 %. En tanto, Colombia, Chile y Uruguay se situaron en torno al 2,5 %; Brasil creció el 2,4 % y Bolivia, apenas el 0,6 %. Este desempeño posicionó a Paraguay como la economía más dinámica de la región, en un contexto internacional marcado por desaceleraciones y elevados niveles de incertidumbre.

Ese mayor ritmo de actividad económica tuvo un impacto directo en el mercado cambiario. De acuerdo con un ranking de Bloomberg, el guaraní fue la moneda con mejor desempeño de América Latina en 2025, con una apreciación del 18,51% frente al dólar estadounidense.

Desde una perspectiva económica, la apreciación del guaraní respondió a varios factores combinados. Por un lado, el fuerte crecimiento del PIB elevó la demanda interna y externa por activos denominados en moneda local.

Por otro lado, la estabilidad monetaria, la inflación controlada y una política fiscal prudente reforzaron la credibilidad del país ante inversionistas y agentes económicos. A esto se sumaron flujos de capital vinculados al comercio exterior, la inversión y el financiamiento, en un escenario regional donde muchas economías enfrentaron mayores desequilibrios.

Si bien un tipo de cambio más apreciado es una señal clara de fortaleza macroeconómica, también plantea desafíos en términos de competitividad para algunos sectores exportadores.

Fuente: www.lanacion.com.py