Hace 100 años, Paraguay y Argentina firmaron el primer documento que propuso utilizar las “fuerzas hidráulicas” del río Paraná. Los entonces ministros plenipotenciarios de ambos países en Estados Unidos, Eusebio Ayala y Honorio Pueyrredón, suscribían un protocolo sobre el “aprovechamiento industrial” del curso hídrico limítrofe.

“Teniendo en cuenta la alta importancia del convenio proyectado para el desenvolvimiento económico de los dos países y el fomento de las relaciones recíprocas, acuerdan suscribir el presente protocolo sobre mejoramiento de la navegación del Rio Alto Paraná y utilización de las caídas de agua en el lugar denominado Apipé a efecto de someter el acto a la consideración de sus respectivos gobiernos”, sostenía el visionario documento.

Un siglo más tarde, y tras la firma del tratado del 3 de diciembre de 1973, Yacyretá no sólo es una realidad plena, sino que se encuentra en proyecto de expansión, mediante la maquinización del brazo Aña Cuá, que aportará un 10% más de generación energética y más ingresos para impulsar el desarrollo de paraguayos y argentinos.